Más horas delante del cliente, menos delante del CRM
Un equipo comercial que llega mejor preparado a cada reunión, responde el mismo día y dedica su tiempo a lo único que no se puede automatizar: la conversación.
De redactar la propuesta a revisarla
El trabajo comercial se llena de tareas que no venden: investigar, redactar, actualizar, resumir. Ahí es exactamente donde entra la IA.
Antes del programa
- Preparar una reunión importante significa media mañana buscando información de la empresa.
- Las propuestas se copian de la última enviada y se adaptan a mano.
- Los seguimientos se retrasan porque escribir el correo cuesta más que hacer la llamada.
- Las notas de la reunión se resumen tarde, mal o no se resumen.
Después del programa
- Llega a la reunión con la empresa, el sector y los interlocutores entendidos en diez minutos.
- La propuesta sale de las notas de la llamada, con vuestra estructura y vuestro tono, lista para revisar.
- El seguimiento se envía el mismo día, personalizado de verdad y no con una plantilla.
- La conversación se transcribe, se resume y los siguientes pasos quedan escritos solos.
Qué cambia en su día a día
Los flujos de un equipo comercial, del primer contacto al cierre, donde hoy se pierden más horas.
Investigación de cuentas
Empresa, sector, actualidad e interlocutores: el contexto de una cuenta entendido antes de la primera llamada.
Preparación de reuniones
Preguntas clave, objeciones probables y ángulos de valor, preparados para cada interlocutor concreto.
Propuestas y presupuestos
De las notas de la llamada a una propuesta redactada con vuestra estructura, vuestros argumentos y vuestro tono.
Seguimientos y secuencias
Correos de seguimiento personalizados, escritos en minutos y no aparcados en la cola de pendientes.
Priorización del pipeline
Qué oportunidades merecen tu tiempo esta semana, con los datos que ya tenéis en el CRM.
Estos son los flujos habituales de un equipo comercial. Los vuestros, y el peso de cada uno en el aula, salen del diagnóstico previo a cada asistente.
Por eso funciona
El método no es el producto: es la prueba de que nos tomamos en serio esa transformación. Cuatro fases, cada una con una razón muy concreta.
Partimos de su trabajo, no del nuestro
Entrevistamos a cada asistente con software propio: sus procesos, sus herramientas y sus puntos de fricción reales. Lo que sale de ahí es lo que se trabaja en el aula.
Nuestro mayor diferenciador
Le quitamos toda la fricción
Cuentas, permisos y herramientas configuradas con la seguridad que exige vuestro sector. Nadie pierde la mañana creando cuentas: entra al aula y trabaja.
Practica sobre lo suyo
Ratio 50/50 entre exposición y práctica. Cada ejercicio se hace con sus documentos, sus datos y sus procesos, no con casos de manual.
No le soltamos al salir del aula
Sale con uno o dos flujos comprometidos y con seis meses de acompañamiento directo a su equipo para implementarlos de verdad, mientras la IA sigue cambiando.
La formación es la pieza central, pero el diagnóstico la hace relevante y el acompañamiento la hace permanente.
Al acabar el día no se llevan apuntes: se llevan una propuesta que ya suena a vosotros
Un flujo de investigación de cuentas
Una forma repetible de llegar preparado a cualquier reunión, montada en el aula sobre una cuenta real suya.
Un generador de propuestas con vuestro tono
Con vuestra estructura, vuestros argumentos y vuestros casos cargados. Listo para usarlo el lunes.
Un sistema de seguimiento que no se cae
Resúmenes, correos y siguientes pasos que salen solos después de cada conversación.
Y el criterio para no perder lo importante: qué puede escribir la IA, qué tiene que decir siempre una persona y qué información del cliente no entra nunca en una herramienta.
Empecemos por vuestro equipo comercial
El diagnóstico nos dice cómo vende vuestra gente hoy: qué cuentas trabaja, qué herramientas usa y dónde se le van las horas.

